Ted Bundy “El depredador de Seattle”. 

Miguel Ángel Sedeño nos habla detalladamente de Ted Bundy en su libro «Criminal Profiling, aplicación del perfil criminológico a la Investigación de Crímenes Violentos» (editorial fanes).

El autor, experto universitario en análisis de la conducta criminal y violenta, investiga en este libro, los delitos y analiza el perfil psicológico y conducta del crimen violento de los asesinos en serie más reconocidos y sanguinarios.

“Esta obra será para el lector, un viaje o descenso al infierno de la mente”. Miguel Ángel Sedeño.

En este artículo Miguel Ángel Sedeño nos detalla en profundidad la historia de Ted Bundy «El depredador de Seattle». Uno de los asesinos en serie más carismáticos y que próximamente su historia será llevada al cine protagonizada por el actor Zac Efron.

¿Quién era Ted Bundy?

Theodore Robert Bundy, conocido como «El depredador de Seattle» nació el 24 de Noviembre de 1946, en el estado de Vermont, Filadelfia. Hijo de Louise Cowell, una madre soltera, perteneciente a una familia problemática de ferviente

Ted Bundy

Ted Bundy – Criminal Profiling

religión metodista. Con un padre violento e irascible y una madre afectada de ansiedad y fuertes crisis depresivas. 

Cuando Ted y su madre se mudaron a Tacoma, Louise, conoció a un cocinero llamado John Culpepper Bundy. Apellido que posteriormente utilizaría Ted. 

A pesar de sus diversos problemas de adaptación durante su infancia y comienzo de la adolescencia. Este joven mostraba introversión, con tendencia al hurto y robo, así como fuertes inclinaciones al voyeurismo. Ted Bundy, durante su adolescencia y paso a la universidad, se convertiría en un prometedor joven con un brillante futuro.

Lo que nadie podía imaginar, es que aquel atractivo, amable y educado estudiante de derecho, militante de las juventudes republicanas, realizaría una frenética orgía de violaciones, mutilaciones, torturas y muertes. Llegándose a estimar que su cifra de víctimas llegó hasta un total de 35 crímenes de jóvenes mujeres entre los estados de Seattle, Washington, Utah y Oregón. Le llevarían a inscribir su nombre en todos los libros de investigación criminal, donde aparecería como uno de los peores “serial killers” de todos los tiempos. Llegando incluso a ser inspiración para diversas películas de terror de Hollywood, como la saga del afamado Hannibal Lecter. 

Primeras víctimas

En 1974, a la edad de 28 años, Ted Bundy comenzaría un reinado del terror en Seattle. Donde se encontraba como estudiante de derecho. Exactamente, el 4 de Enero de 1974, este sujeto entró a través de la ventana del cuarto de Sharon Clarke, una joven estudiante de 18 años de edad, de la Universidad de Washington que se encontraba durmiendo en su interior, golpeándola violentamente con una barra metálica en su cabeza. Sharon quedó inconsciente y totalmente indefensa. Posteriormente, arrancó un trozo de madera del cabecero de la cama para introducirlo en su zona vaginal. La joven fue encontrada por sus compañeras de la universidad, quienes extrañadas por su ausencia, acudieron a su piso, encontrándola en coma. A pesar de que pudo conservar la vida, Sharon Clarke no pudo reconocer al agresor que marcó su destino dejándole graves lesiones cerebrales de por vida. 

El 31 de Enero de 1974, Ted Bundy volvería a atacar nuevamente. Esta vez accede a la habitación de Linda Ann Healy. Una brillante estudiante de psicología de la Universidad de Washington. Golpeándola y agrediéndola, para llevarse su cadáver envuelto en una manta, no sin antes, ordenar la cama y habitación de la víctima. Tiempo después, encontrarían una cabeza y restos del cuerpo de un cadáver en un bosque, que tras ser analizado, fue confirmado que pertenecían a Linda Ann Healy.

¿Cuál era su modus operandi?

Hasta el momento, hemos podido observar cómo tanto en el caso de Sharon Clarke como en el de Linda Ann Healy, el agresor utiliza un método de aproximación por sorpresa. Tras entrar en el domicilio de la víctima, comienza su agresión. Asegurándose sus acciones en la intimidad que le da las paredes del hogar de la víctima. Otra característica común es la evidente premeditación de los actos. Tanto la entrada en los domicilios como el hecho que ambas jóvenes estuvieran solas durante las agresiones, demuestra que hubo un determinado seguimiento y análisis de sus vidas por parte de dicho agresor. 

Entre los meses de Febrero y Junio, Ted Bundy atacaría a Susan Rancourt, Roberta Kathleen Parks, Brenda Ball o Donna Manson, entre otras jóvenes. Pero esta vez, su método de aproximación mostraba una destacada diferenciación. El sujeto usaba diferentes métodos de engaño, para ganarse la confianza de la víctima y facilitar de este modo su asalto y agresión. 

Georgeann Hawkins, fue atacada mediante el método de aproximación por engaño. Donde Theodore Bundy, utilizó un método de engaño en el que fingió estar impedido físicamente, pidiendo ayuda para introducir unos libros que portaba en su vehículo. Cuando la joven estaba ayudando a colocar los libros en el vehículo, Ted la golpeó fuertemente en la base craneal con una barra metálica que guardaba escondida, para seguidamente, introducir y amordazar a la inconsciente Georgeann en el interior del vehículo para llevarla a los bosques de Seattle, donde tras estrangularla, agredió sexualmente su cadáver durante toda la noche. Finalmente, escondería el cadáver por dicho bosque, donde volvería al día siguiente para borrar huellas que le podrían incriminar. 

Cambios en su modus operandi

El 14 de Julio de 1974, nuevamente su modus operandi sufriría una notable mutación, esta vez, violaría, torturaría y asesinaría a dos jóvenes en un mismo día y lugar. Sus víctimas eran Janice Ott y Denise Naslund y el lugar era el parque de Lake Sammamish State, un lugar donde acudían muchos jóvenes a divertirse y refrescarse un poco de los calores de esa época. Cuando se denunciaron las desapariciones de ambas chicas, otra joven llamada Doris Grayling, informó a los agentes de investigación, que un joven de pelo ondulado que llevaba un brazo escayolado, llamado Ted, le pidió ayuda para subir un bote a su coche y que ella accedió a ayudar a aquella amable persona.

Cuando fueron hacia su vehículo, un escarabajo, no había ningún bote. Este individuo le dijo que lo tenía en casa de sus padres. Entonces la joven se negó a acompañarle y él se ofreció a acompañarla hasta donde se encontraban el resto de sus compañeros. Como más tarde comprobaría, esta decisión le salvó su vida. Junto a la declaración de Doris Grayling, se incluyeron las descripciones y testimonios de numerosos testigos que se encontraban en ese lugar aquel día. 

Sospechosos

Con la información recogida de todos los testigos, la policía realizó una lista de sospechosos. Incluía a todos los sujetos llamados Ted, que tuvieran características similares a las mencionadas por aquellas personas que decían haberlo visto. Esta fue la primera vez que Theodore Robert Bundy formaría parte de una lista de sospechosos. El problema era que esa lista era demasiado extensa e imprecisa, contando con cerca de 3.000 sospechosos. En 1974, Bundy, se desplazaría hacia Utah, para estudiar allí derecho en su Universidad. No tardando en comenzar las denuncias de desapariciones de varias jóvenes de los alrededores. Entre las que se encontraban Nancy Wilcox, Melissa Smith o Laura Aime, entre otras muchas jóvenes desaparecidas. 

Pero su voracidad e impulsividad, le hizo cometer fallos en su modus operandi. Que le llevaron a dejar escapar a víctimas y cometer errores. Posteriormente dieron descripciones y características muy útiles que facilitarían la futura detención de este implacable agresor. 

Carol Daronch, la víctima que escapó

La víctima que consiguió escapar con vida del ataque de Ted Bundy fue Carol Daronch, una joven de 19 años de edad. Contó a los agentes que el 8 de Noviembre de 1974, cuando se encontraba en un centro comercial. Un hombre se le acercó identificándose como policía e informándole que su vehículo había sufrido un intento de robo. Cuando se dirigían hacia el parking, Carol comprobó cómo su vehículo no había sufrido ningún daño. Se encontraba cerrado tal y como ella lo dejó. Entonces el agente comentó a la joven que su compañero había llevado al ladrón a la Delegación de la Comisaría de la Policía que se encontraba al otro extremo del Centro Comercial. La chica accedió a acompañarle, no sin antes extrañarse bastante de la situación en la que se encontraba. 

Huída de Carol Daronch

Cuando llegaron a la supuesta Delegación de la Comisaría de Policía, que en realidad era una lavandería, se encontraba cerrada. Bundy en su papel de agente del orden, pidió a la joven que lo acompañara a la Comisaría Central. La joven mujer, desconfiada subió al supuesto vehículo del agente, un escarabajo, y juntos fueron hacia la Comisaría. Durante el camino, el policía cambió la dirección del destino dando bruscamente una vuelta completa. Frenando en un lugar oscuro, cerca de una señal de stop. En ese mismo lugar, agresor y víctima mantendrían una rápida y violenta lucha. Carol conseguiría salir del vehículo, pidiendo ayuda a un turismo que pasaba por esa dirección. Al encontrarse en  peligro de ser detenido, Bundy decide subirse a su coche y salir a toda velocidad. 

Horas más tarde, Carol contó a los agentes de policía todo lo ocurrido en esos agonizantes instantes. Tuvo que luchar con todas sus fuerzas para salvar su vida. Los encargados de la investigación observaron como la mujer tenía la ropa manchada de sangre proveniente del propio agresor así como las esposas con las que intentó reducirla. Ese mismo día, Bundy volvería a actuar. Violando, sodomizando y asesinando a Debbie Kent, en un acto frenético de rabia y hostilidad.

¿Cómo capturaron a Ted Bundy?

En 1975, siguieron los asesinatos y las violaciones de otras chicas jóvenes. Ahora los crímenes se extendían al colindante estado de Utah, Colorado. Con la aparición de estas nuevas muertes, ya eran cuatro los estados que presentaban asesinatos y desapariciones similares y con una misma característica común. Todas eran chicas jóvenes y estudiantes universitarias. Estos estados eran: Washington, Oregón, Utah y Colorado.

El final de la carrera sangrienta de Ted se acercaba más rápidamente de lo que esperaba. En Agosto de 1975, un agente de la policía de Colorado que patrullaba por la zona, observó como un vehículo escarabajo circulaba de forma sospechosa. Por lo que procedió a detenerlo. Al identificar al conductor, pudo comprobar que se llamaba Theodore Robert Bundy. En el registro al automóvil encontró un pasamontañas, varios objetos contundentes como palancas y unas esposas. Por lo que procedió a detener al sujeto. 

Con Ted Bundy entre rejas, la policía realizó las pertinentes investigaciones. Descubriendo que aquel individuo se encontraba en la lista de sospechosos de los crímenes cometido en Salt Lake city. 

Pero de momento, los agentes encargados de la investigación no tenían pruebas necesarias para inculparle de los crímenes. Por lo que solamente se le pudo condenar a 15 años de prisión. Por la suplantación de identidad de un oficial de la policía y por el intento de secuestro de Carol Daronch, ocurrido en Noviembre de 1974. Todo ello gracias a la colaboración de la valiente joven, la cual identificó y testificó contra él. 

La policía lo tenía claro. El retrato robot, su automóvil y las testificaciones lo situaban como el principal autor de las muertes. Pero necesitaban más información que le vinculara a todas las muertes de las jóvenes.

Fuga de Ted Bundy

Durante el proceso, Ted Bundy aprovechó para escapar en una de las sesiones del juicio. Donde se refugió en un bosque en el que estuvo algunas horas. Pero esta no sería su única fuga, ya que poco tiempo después conseguiría nuevamente escapar. Huyó hacia Tallahasse, en Florida. El 15 de Enero de 1978, entró en la Residencia de estudiantes de Chi-Omega. Atacando y agrediendo sexualmente a cuatro chicas que se encontraban dormidas en su interior. De las cuales Margaret Bowman y Lisa Levy murieron debido a la violencia extrema a la que fueron sometidas. A una de las jóvenes le abrió el cráneo en dos partes, a causa de los golpes propinados en su cabeza. La otra fue brutalmente violada con un bote de laca para el cabello que le provocaría severos desgarros de la zona genital, presentando mordiscos en el pezón derecho y nalga izquierda. 

Teoría de John E. Douglas

Como podemos observar en esta múltiple agresión, su método de aproximación vuelve a cambiar. Lo que da certeza una vez más a la teoría de John E. Douglas sobre el dinamismo del modus operandi. Sólo que esta vez parece que el sujeto cambia el método de engaño por el de sorpresa. En un cierto estado de involución, quizás ciertamente precedida por la presión y el estrés al que estaba sometido o por su alto grado de impulsividad y adicción al crimen que podía presentar en ese momento. Recordemos que llevaba dos años encerrado en prisión, sin poder satisfacer sus oscuros y violentos deseos de muerte y dominación. 

Seguidamente, vuelve a perpetrar el dormitorio de otra joven estudiante. A quien ataca pero consigue sobrevivir gracias a que una compañera de piso llamó a la policía. Obligó al agresor a abandonar el edificio rápidamente sin conseguir su propósito. 

El 9 de Febrero de 1978, Ted cometería su último crimen en Orlando. Antes de ser detenido nuevamente al volante de un vehículo robado. Su víctima fue Kimberley Leach, una niña de tan solo doce años de edad. Fue asesinada asfixiándola al hundir su cara en el lodo de la tierra mientras la violaba brutalmente. 

Sentencia Ted Bundy

Finalmente y después de numerosos juicios, donde Ted Bundy desplegó toda su conducta psicopática, llegando incluso a representarse el mismo como abogado. Fue declarado culpable de los cargos de violación y asesinato que se le imputaban. 

Tras nueve años de espera y varias apelaciones negadas, el 24 de enero de 1989, a las 07:00 am. Theodore Robert Bundy, Ted Bundy, fue ejecutado en la silla eléctrica de la Prisión estatal de Starke, en Florida. Cumpliendo con la pena de muerte estipulada en su sentencia final.

 

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Desde Editorial Fanes nos despedimos con orgullo de la escritora Conchi Revuelta y de la gran novela «Te di mi palabra», que hemos tenido el gusto de editar, y que en 2019 se publicará bajo el sello editorial Plaza y Janés.

«Te di mi palabra» ha sido uno de los proyectos más ambiciosos que Fanes ha sacado este año. Desde el principio supimos que este libro y su autora tenían un gran potencial y se apostó por ello. Recordamos con especial cariño la presentación en la feria de Santander, donde hablábamos de Conchi Revuelta como de la autora de Cantabria que en esos momentos tenía más posibilidades dar un pelotazo a nivel nacional. Hoy podemos ver que no íbamos muy desencaminados en nuestros vaticinios, y Plaza y Janés publicará Te di mi palabra en 2019.

A llegado el momento de decir adiós a Conchi Revuelta y su «Te di mi palabra»; el libro dejará de venderse bajo nuestro sello a partir de agosto, y le deseamos un gran futuro a su autora, que seguro lo tendrá.

Conchi Revuelta, quédense ustedes con ese nombre, les dará muchas alegrías.

 

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Bajo el lema ‘Mujeres y Libros’, la 37ª edición de la Feria del Libro de Santander y Cantabria se inaugurará el sábado 21 de abril con un intenso programa cultural. La fiesta en torno al universo de la letras, organizada por Libreros Asociados de Cantabria con el apoyo del Ayuntamiento de Santander y la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, cambia de ubicación en esta ocasión y se traslada de La Porticada a la Plaza de Alfonso XIII (Farolas). El acto de inauguración se celebrará el sábado 21 de abril, a las 12.00 horas.

El domingo 22, a las 18.00 horas comenzará el encuentro con la escritora Conchi Revuelta para presentar su novela ‘Te di mi palabra’.

Más información en: eldiariomontanes.es

 

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En la 36 edición del salón del cómic de Barcelona, que se celebra del 12 al 15 de abril, Jaume Font Roselló estará firmando ejemplares de su cómic Accelion Rebirth. El encuentro tendrá lugar el viernes 13 por la tarde y el sábado 14 por la mañana. Lo hará en el stand de la librería Mil Comics (milcomics.com).

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